Se calcula que, para 2050, la población mundial será de 9.000 millones de personas, una población que necesitará tres veces más recursos que los usados en la actualidad. Hoy por hoy, el 80% de cuanto utilizamos se emplea una sola vez para descartarlo a continuación. Queda clara la necesidad de contar con una alternativa al modelo actual de “extraer-usar-tirar”.

El Comisario de Medio Ambiente de la Unión Europea Janez Potocnik afirma que la solución pasa por evolucionar hacia una “economía circular” en la que nada se deseche y todos los recursos se aprovechen continuamente en un círculo virtuoso.

Sin embargo, este nuevo modelo requiere indudablemente un profundo cambio de mentalidad, lo cual plantea un reto de grandes proporciones para legisladores, instituciones financieras, investigadores y empresas en particular.

Desechos que son recursos

El llamamiento del Comisario a construir una economía circular que “ahorre recursos y cree empleo” fue un tema recurrente a lo largo de la Semana Verde, un acontecimiento celebrado en Bruselas a principios de este mes.

Este concepto se fundamenta en la reutilización, reparación, renovación o reciclaje de materiales y productos existentes y en asegurar una gestión más eficiente de todos los recursos a lo largo de su ciclo vital. A grandes rasgos, todo lo que se ha considerado tradicionalmente como desechos puede transformarse en un recurso.

El planteamiento se antoja lógico, pero este nuevo orden está supeditado a un cambio radical de las actitudes y a un vigoroso impulso a la innovación. “La economía circular será el gran reto de innovación durante los próximos decenios”, admitió el Comisario. “Sobrevivirán aquellos que hayan invertido y estén listos para competir en un mundo con limitaciones de recursos”, advirtió.